De vuelta al final

Dicen que somos los únicos animales que tropiezan dos veces con la misma piedra, no se equivocan, cuantas veces no he caído yo, en la misma trampa seductora del amor pasajero, ese que solo socava y deja escombros en el paraíso. Como puede ser me pregunto una y otra y otra vez, y no tengo respuesta.

Y cada vez estoy más cansada, y aburrida, y me faltan las fuerzas para escapar, la decisión. Me paraliza ese miedo inevitable a la soledad, a la eterna soledad que me mira con sus vacios ojos de muerte. No sé cuánto tiempo podre soportar, o cuánto tiempo podre no soportar, porque pienso en escapar, pero, a dónde ir, no hay espacio en mundo que me aleje de mi misma.

Vuelvo a este punto irreversible, a este estado del terror.

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