Dormir tranquila

Aunque la sientes en mi silla, aunque duerma en mi almohada
y coma mi comida, ella se irá.
Se cansarán sus huesos, se caerá su cabello, se secará su
sonrisa y un viento de tristeza la alejará de tu orilla; No necesito defenderte
de nadie, no necesito tenerte siempre cerca ni abatir mi espada contra las
intrusas, puesto que nadie permanecerá a tu lado como yo amor mío, porque tu jardín son
espinas y solo yo puedo habitar tu casa que es una casa de veneno, hoy puedo dormir traquila.

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