Tragedia
Mis ojos están secos como el desierto
Por mi rostro no hay rastro alguno de tristeza,
Porque estoy cansada
de mostrar al mundo esa tristísima estampa de mujer noctambula.
No quiero la lástima de nadie, menos la tuya,
pero por dentro,
por dentro no hay un trozo de alma
que no se haya inundado con ese mar de agua salada.
No hay espacio que no te añore o grite tu nombre,
y comienzo a pensar que nunca lograré olvidarte,
que mientras dormía confiada a tu lado, tú me encadenabas,
a sueños vacíos
a sueños que nunca estuviste dispuesto a cumplir.
Por mi rostro no hay rastro alguno de tristeza,
Porque estoy cansada
de mostrar al mundo esa tristísima estampa de mujer noctambula.
No quiero la lástima de nadie, menos la tuya,
pero por dentro,
por dentro no hay un trozo de alma
que no se haya inundado con ese mar de agua salada.
No hay espacio que no te añore o grite tu nombre,
y comienzo a pensar que nunca lograré olvidarte,
que mientras dormía confiada a tu lado, tú me encadenabas,
a sueños vacíos
a sueños que nunca estuviste dispuesto a cumplir.
Comentarios